TAUROMAQUIA. Alcalino.- De la México a San Isidro

Mensaje de error

Deprecated function: The each() function is deprecated. This message will be suppressed on further calls en _menu_load_objects() (línea 579 de /var/www/html/sitetendidoWork/includes/menu.inc).

En la fenecida temporada 2018-19 de la Plaza México se celebraron 16 festejos y se pasearon 38 orejas. Dicho así, pareciera que estuviésemos ante de una campaña absolutamente triunfal y probablemente histórica. Pero un análisis corrida por corrida, lejos de revivir gestas de gran calado, más bien reportará un montón de interminables tardes-noches en que el aburrimiento generalizado, las demoras injustificadas y la multiplicación de obsequios y homenajes a menudo convirtieron el desalojo del gran coso en un éxodo entre penumbras, con más prisas y malhumor que ganas de regresar.

Si de por sí la estadística es engañosa, si poco o nada tiene que ver con el arte, en el caso de nuestra tauromaquia el engaño lo multiplican el recurrente post toro de lidia mexicano y la pérdida de personalidad e importancia del que fuera el coso con más saber, sabor y carácter de América. Y la responsabilidad del desastre no puede ser achacada a los inocentes astados, sino a la fauna integrada por el abigarrado taurinismo y los solícitos cómplices que lo acompañan. Y ni quien se atreva a lanzar la primera piedra, ya que si alguien lo hace, el enfermo sistema lo devoraría.

La orgía orejera. Vaya por delante los beneficiarios de la esplendidez de las autoridades y de la rala concurrencia. Con cuatro orejas en dos tardes figura Antonio Ferrera –que se llevó, por cierto, dos o tres de los bichos más colaboradores de la temporada--. Cuatro también en la espuerta de Sergio Flores, además de la Oreja de Oro con que cerró una más de sus triunfales campañas capitalinas, compuesta esta vez por tres paseíllos. Tres apéndices en dos tardes cosecharon Joselito Adame, Enrique Ponce y Andrés Roca Rey, y con dos por barba –obtenidas de una en una—figuran Nacho Garibay y Alfredo Ríos “El Conde”, ambos en la corrida de sus respectivas despedidas. Ernesto Javier Tapia “Calita” también cortó dos en sendas presentaciones, lo mismo que Luis David Adame y Arturo Saldívar, con la diferencia de que éste integró tres carteles –el que más, junto con El Payo y Sergio--, y una oreja por coleta fue el saldo triunfal de Leo Valadez, Uriel Moreno “El Zapata”, José Luis Angelino, Fabián Barba, Federico Pizarro, Juan José Padilla y Sebastián Castella, con la diferencia de que el francés partió plaza dos veces y una sola todos los anteriores, cuyo triunfo no les valió para ser anunciados nuevamente; señalemos que los apéndices paseados por Pizarro y Padilla tuvieron el carácter simbólico que se da en México al último toro que despacha el matador que esa tarde se cortaba el añadido.

La cifra de 38 se completó con las orejas otorgadas a los rejoneadores Andy Cartagena, Jorge Hernández Gárate, Emiliano Gamero y Pablo Hermoso de Mendoza. Hubo que lamentar los percances sufridos por Fabián Barba y Octavio García “El Payo”, herido éste en dos de sus tres actuaciones. En total partieron plaza 21 espadas nacionales –Michelito Lagravere confirmó su alternativa--, cinco españoles, un peruano y un francés. Además de tres rejoneadores de la península ibérica y el colombiano Andrés Rozo.

Bravura al rescate. En cuanto al ganado, la única divisa que repitió fue Barralva –14 astados, si bien entre la corrida de apertura y las del 23 de diciembre hubo una notable diferencia de trapío y casta en favor de la segunda--, repartiéndose el resto de la temporada 17 hierros para surtir un total de 111 bureles, nueve de ellos de obsequio; de todos, una decena escasa dio el juego esperable del auténtico toros de casta brava.

El encierro más completo fue de Los Encinos y el toro más bravo el indultado “Fantasma” de Enrique Fraga, que adicionalmente envió una buena corrida de rejones. Al margen de siete arrastres lentos, algunos discutibles a cambio de otros que se omitieron, merecen citarse por su calidad “Bien Querido” de José María Arturo Huerta, “Abuelo” de Santa Bárbara, “Cantante”, “Cariñoso” y “Mambo” de Enrique Fraga, “Luna Llena“ de Villa Carmela, “Mexicano” de Montecristo, “Alameda”, “García Márquez” y “Vargas Llosa” de Los Encinos, “Compadre” de Arturo Gilio y “Don Paco” de San Mateo. Para la corrida del 12 de diciembre porque cada uno de los cuatro matadores anunciados eligió los dos astados de su lote en sendas ganaderías, omitiéndose por lo tanto el tradicional sorteo. De poco les sirvió pasar sobre el reglamento porque el festejo fue un desastre, varios bichejos colmaron la paciencia del público con su escasa presencia y al esmirriado burel de Teófilo Gómez elegido por Morante hubo que devolverlo al corral entre denuestos y cojinazos.

Ventura, histórico. Entre tanto, un hecho hubo que habrá de pasar a los anales de la cazuela de Insurgentes en letras capitulares. La hazaña corrió por cuenta del rejoneador lusoandaluz Diego Ventura. Fue en la tarde inaugural (11.11.18), durante la lidia de “Fantasma”, jabonero claro, quinto de la tarde, segundo con el hierro de Enrique Fraga. Inspiradísimo, Ventura dio una cátedra de toreo a caballo excediendo todo lo visto anteriormente en materia de maestría, innovación y riesgo. Y además, pidió muleta y espada y le bordó una breve pero formidable faena, aprovechando la admirable clase y alegría de ese “Fantasma” finalmente indultado. La vigente prohibición del corte de apéndices simbólicos no menoscaba la apoteosis de Ventura, que ya es historia grande.

A distancia de la gesta del rejoneador, único hecho realmente memorable que nos dejó el ciclo, hubo faenas tan buenas como la de Ferrera a “Abuelo” de Santa Bárbara (19.12.18) –que no admite comparación con esa otra en que el propio ibicenco-leonés tiró por el atajo del poncismo para, como era lógico, volver loca a la gente y cobrar otro par de apéndices (27.01.19)--, Roca Rey a “Diácono” de Jaral de Peñas (12.12.18) –el torero superó ampliamente a la res-, Arturo Saldívar a “Arpista”, buen toro de Boquilla del Carmen (16.12.18), El Zapata al encastado “Cordicito” de Barralva ((23.12.1), Calita a “Epifanio” y “Melchor” de Rancho Seco (06.01.19), Joselito Adame a “Agradecido” de Montecristo –la faena de su reencuentro con la afición de la capital--, y Sergio Flores a “Wolff” de Los Encinos (05.02.19) y “Compadre” de Arturo Gilio (10.02.19).
Como dicen por ahí, menos da una piedra.

Bombo y platillos. Simón Casas cumplió su promesa de aplicar la idea del bombo a la isidrada que viene. Y diez connotados espadas se anotaron para sortear las ganaderías de una de sus comparecencias de mayo en Las Ventas, para sorpresa de los escépticos. Luego, el bombo no depararía muchas, más allá de la posibilidad de ver a Roca Rey con los temidos astados de Adolfo Martín, pues Enrique Ponce, por ejemplo, se las verá con los de Juan Pedro Domecq, exactamente como en sus últimas presentaciones isidriles –la suerte del Real Madrid llevada a la Fiesta--, Perera irá con Fuente Ymbro, divisa muy de su gusto, y así sucesivamente: Alcurrucén para Paco Ureña y Urdiales, Jandillas para Castella, Puerto de San Lorenzo para Ferrera, Montalvo para Ginés Marín, y Parladés (la otra divisa de Juan Pedro) para López Simón; de hecho, el más modesto –Álvaro Lorenzo—parece el más favorecido, pues despachará la corrida de Garcigrande. ¿Mexicanos? Digamos que ni se dieron por enterados ni hubo quien se acordara de ellos. Normal.

Criterios complementarios. Naturalmente, el publicitado sorteo orienta varios carteles pero no definió ninguno. De hacerlo se encargará la empresa, atendiendo a ciertas reglas establecidas por ella misma: 1. Se confirmarán algunas alternativas (de nuevo, no hay aztecas a la vista); 2. habrá oportunidades para diestros emergentes (cualquier cosa que eso signifique); 3. Los habituales en corridas duras tendrán oportunidad de integrarse a carteles menos ingratos; 4. Y por último, se incluirá a otros diestros con legitimidad para figurar en el elenco isidril (a lo mejor aquí si cabrían mexicanos… siempre que la empresa reconozca como legitima su participación en la gran muestra venteña del toreo universal).

La lógica del presupuesto. Puestos a especular, puede suponerse que Simón Casas ofreció una sustantiva mejora en los emolumentos como estímulo para los diestros que aceptaran participar en su rifa. Lo que significa que gran parte del presupuesto disponible, bastante más de lo habitual, será para ellos… y en perjuicio de quienes complementen los carteles de la feria, independientemente de nacionalidades e historiales. Se puede asimismo deducir que no es que no vaya a haber nombres mexicanos en San Isidro, sino más bien que los que vayan lo harán a bajo costo –más de lo habitual—y en plan de relleno. Ah, y con el permiso sacrosanto de la figura base de cartel, que dirá éste si o éste no según la mala costumbre férreamente establecida.

Aztecas. Es indudable que tenemos cuando menos media docena de toreros cuyo nivel no desmerece al de la mayoría de los participantes en el dichoso bombo, pero la falta de una buena promoción y la escasez de autoestima se han convertido en factores casi insalvables. Apuntan, qué remedio, a la pésima gestión de la Fiesta en México, con el cúmulo de lastres, causas y efectos de sobra conocidos.

Categoria: