La de Bogotá , una feria histórica

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( Foto de contexto ganadero )

El 10 se abre un ciclo de tres corridas para la temporada del 2019 en Bogotá -10, 17, y 24 de febrero - con variados carteles, con contenidos distintos para que el aficionado tenga en cada tarde un motivo para ir a la plaza inaugurada en 1931. A esto hay que adosarle el bell canto, la pintura, la goyesca, la ganadería mas longeva de Colombia y tres ternas para emocionar

Juan Bernardo Caicedo, responsable de la Corporación Taurina espera tres llenos. No es para menos.

Con toros de su ganadería se abre la temporada para Juli, Bolivar y Roca, una terna con fuste , con garantía de que no dejarán nada en el tintero. El madrileño acaba de ganarse el trofeo oficial de la feria de Manizales, el segundo está en ese momento de finura y técnica envidiables y Roca un figurón de América reclamado en todas las ferias de España, Francia y América. Juli fue el padrino de la alternativa de Bolivar en Valencia hace 12 AÑOS.

SEGUNDO CARTEL

El 17 es una corrida con un acento espiritual para los aficionados de Colombia. Es con la ganadería más antigua de Colombia, Mondoñedo, fundada por don Ignacio que ademas puso todos los recursos para levantar la plaza De Santamaría. El vendaval que cuso el crack de la bolsa de Nueva York arrasó con muchas empresas y el prestigio empresario y ganadero debió ceder las acciones para honrar las deudas. Por eso la plaza la maneja ( no ES del alcalde ni de ningún funcionario que la pueda manejar a placer como si de un bien suyo se tratara ), es de la ciudad y para todos, sin exclusión.

La terna no puede ser mas apetecible. La encabeza Fernando Robleño quien vino a Colombia hace 15 años , toreó en Cali y en Bogotá . La terna es especialista en corridas exigentes, de esas con casta y bravura. De esas en la que aflora la belleza del poder con arte de un hombre frente al misterio de la bravura de un toro...

Fernando García Robleño nació en Madrid el 13 de Septiembre de 1979, reside desde su infancia en San Fernando de Henares, localidad muy ligada a sus ascendientes, al igual que las de Colmenar de Oreja y Ciempozuelos.

Se pone por primera vez ante una becerra en una fiesta campera organizada por la Peña Taurina "Juan Cuellar" de Colmenar de Oreja en Aranjuez (Madrid).

Ingresa en la Escuela de Tauromaquia de Madrid en Noviembre de 1991 permaneciendo durante cuatro años recibiendo las clases de los Maestros: Joaquín Bernardó y Gregorio Sánchez.

Se vistió por primera vez de luces con motivo de un festejo celebrado en el Centro Penitenciario de Carabanchel el 7 de Mayo de 1994 quedando triunfador del certamen.

Actuó por primera vez en la plaza de Toros de Las Ventas en un festejo de promoción el día 5 de Agosto de 1995.

Debutó con picadores en Colmenar de Oreja (Madrid) el día 4 de Mayo de 1997, actuando en solitario con novillos de D. Victoriano del Río, cortando 4 orejas y resultando cogido de gravedad por el último novillo. Su primera temporada la acabó con 7 novilladas y 11 orejas, en el año 1998 fueron 23 novilladas y 40 orejas.

Tomó la alternativa en Torrejón de Ardoz (Madrid) el 20 de Junio de 2000 de manos de Morante de la Puebla y en presencia de El Juli, con toros de Torrealta, cortando 3 orejas (dos de ellas al del doctorado, de nombre "Girasol"), para la ocasión vistió de blanco y plata.

Octavo Chacón. Es un torero desconocido para los aficionados pero un gran profesional.

Dice de él don Antonio Lorca : La carrera taurina de Octavio Chacón (Prado del Rey, Cádiz, 1984) es una larga, sufrida y victoriosa historia de amor al toro bravo. Él está convencido de que su profunda vocación, su paciencia y una fe sobrehumana en sus posibilidades son los pilares de una feliz resurrección después de 14 años de lucha y sacrificio sin aparente recompensa.

Su trayectoria es una curiosa novela de aventuras, una de las muchas que protagonizan los heroicos aspirantes a la gloria taurina, pero con un final sorprendente, —inesperado, quizá—, y feliz; una novela salpicada de una férrea confianza en sus condiciones como torero; de una capacidad de abnegación extraordinaria y de un ilimitado esfuerzo por adquirir conocimiento y oficio a la espera de una oportunidad que se presentó cuando ni él mismo la esperaba.

Contra todo pronóstico —ha cumplido 34 años y es un veterano enfundado en el traje de luces— fue reconocido como torero revelación de la pasada Feria de San Isidro, y ese descubrimiento marcó el inicio de una temporada que él califica ahora como “la más bonita" de su vida. Madrid descubrió su torería lidiadora que él se encargó, después, de esparcir por Pamplona, Bilbao y otras plazas de prestigio ante los toros más serios del campo.

Y nuestro Juan de Castilla que vive hace una par de años en España, es monitor en la Escuela de formación del CITAR en Guadalajara y es un torero de una magnífica proyección. El Tiempo le dedicó unas linea al torero de Medellin que ha paseado su arte por las grandes ferias colombianas y en Puente Piedra donde bordó el toreo con un Mondoñedo.

Nació en un hogar de la clase trabajadora de Medellín, en 1994. Su padre, obrero de construcción. Su madre, ama de casa. De ellos heredó el respeto y la honradez, la insistencia en que el trabajo todo lo puede. Es el novillero Juan de Castilla, bautizado en la iglesia como Juan Pablo Correa. en la plaza de toros La Macarena, se convirtió en torero profesional. La Macarena hoy cerrada a cal y canto para los toros...

Su pasión por el mundo de los ruedos se detonó cuando era niño, en el Museo de Antioquia. Se paró frente a un cuadro, y el magnetismo de la imagen, un torero que ejecutaba un pase natural, lo cautivó irremediablemente. El autor, Fernando Botero, el pintor más grande y resonante de Colombia, que ha expuesto en Florencia (Italia), en los Campos Elíseos de París, en Pekín... El mismo que años después lo apadrinaría para viajar a España a cumplir sus sueños. Vaya vueltas de la vida.

De Castilla ya toreó en Francia, Portugal, Colombia y España. Con trofeos en las plazas más importantes. Coraje, dicen los artículos especializados, no le falta: un día se acercó tanto a su oponente que el pitón de aquel le acarició la ceja. Y siguió como si nada: pa’lante, como dicen en Antioquia. Antes de dar el paso que lo hará matador, este admirador de añejas figuras como Domingo Ortega y Antonio Bienvenida, al que le gustan el azul celeste y el vino, habló de su carrera, de sus miedos y triunfos; de su tauromaquia.

Mi padre tiene una tía cuyo esposo era ganadero, y mi abuelo era mayoral de una ganadería de mansos; tal vez por ahí vino algo del amor hacia los toros y el campo. Pero igual pienso que esto es algo que llevaba dentro y que de alguna manera iba a explotar, en cualquier momento me iba a definir como torero, porque lo natural que llevas en cualquier momento te sale.

Cuando vi esa obra de Botero en el Museo de Antioquia, pensé: ‘Uy, qué es esta fuerza’. Transmitía mucha emoción, angustia, satisfacción, poder, el dominio en un pase natural (aquel que se ejecuta con la muleta tomada con la mano izquierda, con peligro). Esa pintura fue importante. Luego, en el colegio fui a ver a los enanitos toreros, que se presentaban con un novillero. Con los payasos me reí, pero en cuanto salió el novillo vi que era eso a lo que me quería dedicar. Me inscribí en la Escuela Taurina de Antioquia, donde conocí a mi maestro, Fernando Arango, con quien aún sigo. Con el tiempo, mi carrera comenzó a fluir y a volar.

Aparte de sus ganas y talento, influyó la figura del maestro Fernando Botero...

Mis padres no tenían los recursos para mandarme un año a España. Un día mi maestro le envió una carta a Botero, en la que le contaba de nuestro proyecto, de lo que habíamos conseguido en Colombia (ya había salido como triunfador del Festival de Verano en Bogotá), nuestra historia y lo que queríamos alcanzar. Le pidió apoyo, y Botero dijo que sí, con la condición de que viajáramos juntos. Nosotros, felices. Nos iba a ayudar un año, pero nos mintió (sonríe): al final nos respaldó casi dos años. Es un hombre con bondad y grandeza.

EL CIERRE EL 24 DE FEBRERO CON LA GOYESCA

Enrique Ponce, Sebastian Castella y Ramses

Una terna de la que hemos abundado tanto que solo merece ir a verles. El incombustible Ponce con casi 30 años de alternativa , el francés Castella que se lleva el trofeo oficial de la feria de Cali, el SEÑOR DE LOS CRISTALES Y CON UNA HOJA DE SERVICIOS A LA TAUROMAQUIA LÍMPIDA. Ramses, un torero forjado en las fuentes del clasicismo con un valor a toda prueba, con gusto. Su faena a un toro de VISTAHERMOSA en Puente Piedra nos dejó los más profundos recuerdos y emociones. La terna lidiará un encierro de Ernesto Gutierrez que como ya es habitual en don Miguel trae un toro entipado para la capital y que no tendrá " pegas " de los puristas.

PINTURA Y CANTO

Loren Pallatier será el encargado de pintar el ruedo y las barreras. Será todo un espectáculo sensorial.

Hoy en día LOREN Pallatier es uno de los artistas contemporáneos mas reconocidos y mediaticos del panorama internacional. El francés tiene un curriculum impresionante desde hacer performances como “En busca del Minotauro“ donde se encerró con un toro de Cebada Gago dentro de un chiquero durante 3 días y 3 noches para pintarlo en la plaza de Vic-Fezensac en la nochevieja del 1999 hasta hacer el ultimo cartel de San Fermín. Sus principales aportaciones al arte taurino son pintar y salvar burladeros y tablas de las barreras de las plazas de toros en vez de solamente el albero del ruedo. Realizó últimamente escenografías para corridas goyescas en Arles, Cáceres, Saint-Sever y las ultimas cinco corridas picassianas de Málaga. También inventó el collage con elementos auténticos de la fiesta como soporte que tanto le faltaron en Paris en su juventud. Trajes de luces, capotes, pieles de toros que huelan a miedo y a sudor. Y sobre el concepto de “TOREOGRAFÍA”, caligrafía del toreo donde el pintor da a los grandes matadores una muleta untada en pintura como si fuera un gran pincel para que dejen su huella toreando de salón en lienzos enormes en el suelo. La escritura del toreo archivada para siempre.

VALERIANO LANCHAS

Como se ha realizado en plazas como Arles, el canto no faltará esa tarde en Bogotá. Valeriano interpretará obras del repertorio clásico y nos deleitará con su talento convertido en belleza en su prodigiosa voz.

El bajo barítono ha escogido escrupulosamente el repertorio.

Puede haber mejor cierre para una temporada ?.....

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