La Corte debate otorgar derechos a los animales

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A los taurinos no nos da miedo debatir razonadamente sobre todos los temas que tiene que ver con los toros. Nos es caro a nuestros afectos.

Por eso viene bien que la Corte Constitucional abra un espacio público en su sede del palacio de justicia en Bogotá para oír distintas voces sobre si es preciso otorgar derechos a los animales. Ya se sabe que todo derecho trae aparejada una obligación y los animales no la tienen ( salvo el hombre que es un animal. Incluyo a la mujer , desde luego , pues en estos tiempos como uno se equivoque de buena fe con el " todos " y "todas" caen rayos y centellas) . Disquisiciones aparte, la Corte Constitucional ha invitado a distintas personas y representantes de asociaciones para escucharles sobre tan apasionante tema : Tienen derechos los animales y se pueden equiparar al de los seres humanos ?. Ya sabemos los taurinos la que se nos viene encima con las sempiternas denuncias de maltrato al toro y el pretexto para eliminar las corridas. Tenemos respuestas. Y quienes asistan las podrán evaluar.

Esta semana el caso del oso 'Chucho', un oso de anteojos que se encuentra en cautiverio en el Zoológico de Barranquilla, se convirtió en una historia de la vida real que podría asimilarse al debate público que ocurrió en la vida ficticia de Happy Feet, relata El Tiempo.

La historia de 'Chucho' llegó a la Corte Constitucional después de un largo recorrido jurídico que involucra a jueces y altos tribunales, hábeas corpus y tutelas.

Tras revisar su vida e historia, la Corte Constitucional decidió este martes que hará una audiencia pública para debatir todos los pormenores de la vida de 'Chucho', cómo se está protegiendo al oso andino -cuya especie se encuentra en peligro de extinción- y, más importante aún, si los animales en general tienen derechos.

Todo empezó en junio del 2017, cuando 'Chucho', un oso de anteojos de 23 años, fue trasladado desde la reserva de río Blanco, en la ciudad de Manizales (en donde vivió 18 años) al zoológico de Barranquilla. Tras ese traslado, un ciudadano -Luis Domingo Gómez- interpuso un hábeas corpus considerando que en el zoológico se encontraba en un estado de "cautiverio permanente", por lo que pidió que se dejara al oso en libertad.

Su petición fue negada por un juez en primera instancia, pero el 26 de julio del 2017, en una decisión inédita, la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia le dio la razón en que se debía liberar a 'Chucho'.

VICTORINO MARTIN Y EL ANIMALISMO

Victorino puso el foco en los males intrínsecos del animalismo, “un movimiento -afirmó- que pretende un nuevo orden moral en el mundo”. “Es una filosofía incompatible con nuestra cultura”, continuó, “a la que pretende aniquilar”. Defendió la corrida como una visión integral de la vida, y añadió que no es un espectáculo de muerte, sino de exaltación de lo que somos. “¿Es necesaria la tauromaquia?”, se preguntó. “Pues no estoy muy seguro, la verdad”, contestó, “¿pero son necesaria la danza, el teatro y las demás expresiones culturales?”. “Si no existieran, el mundo sería más pobre, como lo sería si no existiera la tauromaquia”. Y concluyó con una frase rimbombante: “La tauromaquia es el regalo cultural de España a la humanidad”.

Encomiable actitud del presidente de la FTL y apasionado su alegato a favor de los toros. Valiente y bienintencionado, sin duda, pero tan apasionado como simplista, también, e incompleto.

La batalla contra el animalismo -una revolución global- está perdida

No está claro si ese nuevo orden moral que nos amenaza, a juicio de Victorino Martín, será alguna vez una realidad; no se sabe si será tan devastador como él augura, pero lo que está fuera de toda duda es que el ser humano está cambiando aceleradamente su relación con el mundo animal. Y ese no es un movimiento, sino una revolución global que nos afecta a todos, y que evidencia un progreso social fuera de toda duda. Ningún aficionado de hoy, ninguno, soportaría el dantesco espectáculo de varios caballos destripados en el ruedo que era habitual para nuestros antepasados. Todos somos más sensibles hacia el sufrimiento animal. Rechazamos el maltrato y la violencia contra los animales.

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