Goya en el museo del Prado con su genialidad taurina como fondo

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El museo del Prado reúne mas de 300 obras de don Francisco de Goya ese pintor que dejó un fresco para la historia, una visión de la tauromaquia, entre otras de sus genialidades y que hoy los despistados intentan escudriñar para decir con argumentos nada sólidos que el maestro de Fuendetodos era anti taurino, !!Vaya incordio !!!!.

Por cierto el aragonés firmaba sus cuadros de temática taurina como Paco, el de los toros.

Esta gran exposición, que se inauguró el día en el que el Museo Nacional del Prado celebró sus 200 años, es el resultado de los trabajos realizados para elaborar un nuevo Catálogo razonado de los dibujos de Goya, fruto del convenio de colaboración que en el año 2014 firmaron la Fundación Botín y el Museo del Prado.

La exposición reúne por primera vez, en una ocasión única e irrepetible, más de trescientos de los dibujos de Goya, procedentes de las propias colecciones del Prado y de colecciones públicas y privadas de todo el mundo, ofreciendo un recorrido cronológico por su obra, con presencia de dibujos de toda su producción, desde el Cuaderno italiano a los álbumes de Burdeos. Además, aporta una visión moderna de las ideas que el artista abordó de forma recurrente durante su vida, y pone de manifiesto la pervivencia y actualidad de su pensamiento.

Coorganizada con la Fundación Botín y comisariada por José Manuel Matilla, Jefe de Conservación de Dibujos y Estampas del Museo Nacional del Prado, y Manuela Mena, Jefe de Conservación de la pintura del siglo XVIII y Goya del Museo Nacional del Prado hasta enero de 2019, esta exposición se podrá visitar en las salas A y B del edificio Jerónimos hasta el 16 de febrero de 2020.

Goya. Dibujos. "Solo la voluntad me sobra"

El 19 de noviembre de 1819 el nuevo museo abría sus puertas al público aún como museo real y con fondos procedentes de las ricas colecciones de pintura y de escultura reunidas por los reyes de España durante más de trescientos años. Cuando Goya vivía aún en Madrid, tres pinturas suyas colgaban ya en la sala que daba acceso a la galería central, los dos retratos ecuestres de Carlos IV y María Luisa de Parma y El garrochista. Con el tiempo, el Museo del Prado iba a reunir, además, la mejor colección de las obras de Goya, cerca de ciento cincuenta pinturas, quinientos dibujos, sus series de estampas y una documentación única como es la valiosa correspondencia con su amigo Martín Zapater.

Fruto de la extraordinaria riqueza de la colección del Prado y los trabajos realizados para elaborar un nuevo Catálogo razonado de los dibujos de Goya en colaboración con la Fundación Botín, esta exposición trata de revelar lo que determina el sentido de sus cuadernos y series de estampas.

Catálogo de la exposición
El lector encontrará en esta publicación una síntesis de la obra de Francisco de Goya como dibujante, al presentar más de doscientos dibujos creados a lo largo de toda su carrera artística, desde los incluidos en el Cuaderno italiano, hasta los realizados en Burdeos, ciudad en la que murió en 1828.

Sus autores, José Manuel Matilla y Manuela B. Mena Marqués, conservadores del Museo del Prado, ponen sus investigaciones más recientes al servicio de un público mayoritario y ofrecen una interpretación personal y renovada del mundo artístico de Goya a través de un ensayo y de breves comentarios a cada uno de los dibujos seleccionados. Realizadas en su mayoría al margen de los encargos oficiales, estas obras subrayan la originalidad y la independencia intelectual del artista.

DICE LA VANGUARDIA

No hay constancia de que el 19 de noviembre de 1819 Goya asistiera a la apertura del Museo del Prado. Tenía 73 años y ese invierno sufrió una penosa enfermedad de la que dejaría testimonio en un cuadro de agradecimiento al médico que lo salvó: en él, se muestra a sí mismo en el lecho, la cabeza hacia atrás y el rostro contraído en una mueca de sufrimiento, mientras el doctor le acerca un vaso con la medicina que le librará de sus males. Puede que la dolencia le impidiese acercarse a la inauguración del museo o puede, como apunta Manuela Mena, que justamente fuera aquella salida intempestiva la que le ocasionara la enfermedad. En todo caso, Goya fue el más importante de los artistas vivos cuya obra colgaba aquel día en el Prado (sendos retratos del rey Carlos IV y de la reina María Luisa de Parma, ay, pero no al lado de Velázquez como a él le habría gustado). Y como artista vivo vuelve hoy para festejar su bicentenario.

“¿El arte contemporáneo es el arte que se hace hoy o el arte que tiene algo que decirnos hoy?”, se pregunta Miguel Falomir. Y la respuesta, para el director del Museo del Prado, es clara en el caso de Goya: “No recuerdo ahora mismo ningún artista contemporáneo que haya tratado la violencia contra la mujer como lo hizo él, ni tampoco las consecuencias de los conflictos bélicos o que refleje con mayor acierto las pesadillas que atormentan al hombre moderno”. Lo hizo, a tumba abierta, en algunas de sus pinturas, pero sobre todo en sus dibujos, que es donde reflejó sus pasiones y preocupaciones privadas, muchos de ellos para sí mismo, sin ánimo de ser mostrados. Contemplarlos es como acceder a su pensamiento. Ese es el mayor, aunque no el único, atractivo de Sólo la voluntad me sobra , “una de las mejores exposiciones que se pueden ver ahora mismo en el mundo”, en palabras de Falomir. Sin duda, una muestra excepcional que reúne por primera vez más de trescientos dibujos de Goya, la mayor realizada hasta la fecha y seguramente la última por mucho tiempo de estas dimensiones.

Exposición en el Museo del prado
Un artista filósofo, un creador del mundo de las ideas

Los dibujos de Goya siempre causan asombro. Lo saben bien los comisarios de la muestra, José Manuel Matilla y Manuela Mena, dos de las personas que mejor conocen su obra, a la que han dedicado años de su vida, arrojando luz y limpiando su imagen de tópicos, como el de machista o defensor de las corridas de toros. “No es el primer reportero de guerra como tantas veces se ha repetido ni tampoco un pintor costumbrista”, ataja Mena, sino un artista filósofo, un creador que pertenece al mundo de las ideas.

Y es precisamente en sus dibujos donde queda al descubierto su pensamiento. Hay en ellos una profunda angustia existencial, aullidos de desesperación ante la guerra, odio contra la crueldad, la desesperación y la locura. También una empatía por la mujer, a las que muestra en un pequeño dibujo titulado Lucha conyugal en una pelea desigual con su marido, una visión aterradora de una paliza, el dormitorio desordenado y el orinal volcado en primer plano. En otro, Mal marido , vuelve a compadecerse de la mujer que carga a hombros a su marido mientras este la maltrata.

¿Un Goya feminista? Cada cuál deberá responderse a sí mismo esa pregunta. Pero parece claro que Goya plasma la horrible verdad desde lo vivido y lo imaginado, desde una construcción intelectual que lo posiciona. “Hay temas centrales en sus dibujos que todavía siguen siendo de una deslumbrante contemporaneidad, como es el control ideológico de las multitudes por parte de las élites, la violencia innata, el miedo a la vejez.”, añade Matilla, para quien Goya fue también un antitaurino que acentuaba su visión crítica mediante la violencia de unas luchas desiguales que a menudo acababan con la trágica muerte de los toreros y los caballos, nunca de los toros.

Para resaltar esa contemporaneidad de Goya, los responsables de la exposición del Museo del Prado han pintado las paredes de blanco y han colocado cartelas explicativas en cada uno de los dibujos –hay mucho que ver pero también mucho que leer–, desde sus inicios en Italia a su cuaderno de Burdeos, pasando por las copias de las pinturas de Velázquez, su despiadada serie de brujas y viejas, la crítica a la aristocracia y a los viejos pederastas que parecen estar más en el mundo de los muertos que en el de los vivos o su descarnada visión del clero, hasta lllegar a ese último autorretrato, cuando tenía 82 años, un viejo de cabellera y barba blanca, encorvado, que camina apoyado en sendos bastones, acaso él mismo, y hace una desarmante declaración: “Aún aprendo”. En el corazón de la muestra, expuesto en el interior de una vitrina, el llamado álbum C, donde Goya recopiló todo aquello que le preocupaba, estampas que han abandonado las hojas y ahora cuelgan a su alrededor ocupando toda una sala.

De uno de sus títulos ha salido la frase que los comisarios han colocado en el pasillo de salida para que nos llevemos a casa: “Divina razón. No dejes ninguno”.

Las claves de ‘Sueño de unos hombres que se nos comían’
1- Goya hace una sátira de los vicios y la corrupción de la Iglesia. El significado del título remite a la glotonería y la lujuria de los frailes, sus apetitos carnales, así como a la pesada carga que para el resto de la sociedad constituía un estamento que consideraba improductivo.

2- Se trata de uno de los veinticinco dibujos a pluma que forman la serie Los Sueños, que luego servirá de base para Los Caprichos.

3- A medida que avanza el proceso creativo, Goya se autocensura, como puede observarse en la exposición. En la primera versión uno de los personajes tiene una enorme nariz fálica que ha de sostener mediante un artilugio anclado a la mesa.

Goya

Las claves de ‘Sueño de brujas. Agente en diligencia’
1- Se trata de un dibujo a pluma preparatorio para el aguafuerte Capricho 68, Linda maestra! La imagen, según los comisarios, la imagen representa la iniciación sexual de la alcahueta a la joven prostituta.

2- Las brujas serán un tema recurrente en la producción gráfica de Goya, conformando más adelante el llamado Cuaderno D o Cuaderno de viejas y brujas, donde aparecen como seres reales, sin las grotescas deformaciones de las primeras.

3- En este último, cambia de técnica y utiliza la tinta de hollín en aguadas que le permite obtener una mucho mayor variedad de tonalidades.

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