37 años de la alternativa del maestro Rincòn

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( ( Foto iconica de la salida en hombros del maestro Rincòn de la plaza de Las Ventas )

César Rincón cumplió 37 años de alternativa, de grandeza dentro y fuera del ruedo.

César Rincón es un maestro del toreo,y hoy lleva en España " El Torreòn " y en Colombia la ganaderìa de Las Ventas del Espìritu Santo. Es un criador como la copa de un pino.

Los colegas de Cultoro matizaban aquel lejano 8 de diciembre : En tarde de nubes aperladas, César Rincón tomó la alternativa en la plaza de la Santamaría de Bogotá. Un niño que jugaba con el perro Príncipe en su hogar del humilde barrio Santander, al sur de Bogotá, se hizo matador de toros en la capital colombiana tras atravesar una cordillera surcada de peligros, de azares, de incertidumbres. Fue con un padrino de excepción, el maestro Antonio Chenel y un testigo incontestable José Mari Manzanares con toros de la Dehesa de Don Francisco García que vino desde Andalucía para crear la primera ganadería colombiana de bravo, Mondoñedo.

Victor Diusabà describe asì trazos de la vida de un genio:

César Rincón, el hijo de un fotógrafo callejero y de una empleada doméstica, hubiera podido elegir los caminos de la soldadura, la zapatería o los de aprendiz de chatarrero; pero la suerte –que en el mundo de los toros es una institución– se le atravesó justo a tiempo para darle una oportunidad. Él la aprovechó, incluso por encima de los días en que esa misma suerte quiso cambiar de buena a mala para quitarle lo que más quería: a su madre, a su hermana, su salud y, por poco (A Causa de la hepatitis C), su vida. El matador más célebre que ha tenido Colombia, el hombre de las cuatro “puertas grandes” en Las Ventas, devuelve la película de su vida y una vez más, mira hacia adelante. Por todos los rincones de César.

La vida de César Rincón se podría clasificar de mil maneras. Una, por ejemplo, con los nombres de los principales toros que lidió en la vida. Santanerito se llamaba aquel que el 21 de mayo de 1991 le permitió alcanzar su primera puerta grande en Las Ventas de Madrid. Estaba marcado con el hierro de Baltasar Ibán, una ganadería famosa por lo brava y lo exigente.

Por entonces, Rincón era un personaje nacional en el medio taurino, pero para los españoles no pasaba de ser un torero modesto. Como si fuera un viejo maestro, Rincón hizo esa tarde una faena casi perfecta y el premio mayor, dos pañuelos que significan dos orejas, asomaron en el palco de la Presidencia. Mientras se aferraba a ellas con un emotivo “esto nadie me lo puede quitar”, el hijo de Gonzalo, un fotógrafo callejero, se hacía célebre, hasta el punto de convertir su regreso al país en un acontecimiento comparable a la llegada de una victoriosa selección de fútbol o de un campeón de ciclismo.

El segundo capítulo de esa historia se podría llamar Bastonito, otro toro, también de Baltasar Ibán, al que los viejos aficionados de Madrid dedican horas y horas para hablar de su fiereza o de su bravura. O de las dos juntas. Nunca se ponen de acuerdo, pero en lo que sí coinciden es en que Bastonito no tiene par. Por su parte, el testimonio del video habla en términos de miedo y de valor sobre qué pasó allí en ese 7 de junio 1994. Al final, Rincón salió indemne y cortó una oreja, para muchos, la más importante de su carrera.

El maestro de la crònica venezolana, El Vito resume perfectamente el perfil del torero de Bogotà :

“Lo de César Rincón es como si le hablaras a Dios…¡Y que Dios te conteste!”

Frase de Pepe Dominguín, cuando le preguntaron el porqué tanto escándalo alrededor de lo que había hecho el colombiano en Madrid.

Francisco Aguado sin cruzar opinión con Dominguín, sentencia: “Cesar Rincón arrinconó el toreo, imprimiéndole a la fiesta sello de “clamor rinconista”,

Ambos se refieren a las cuatro salidas a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas, …Todo comenzó: 21 de mayo de 1991. El día que César Rincón había entrado por la puerta de atrás a la Monumental de Madrid , y que salió a las horas a hombros y por el medio de la Calle de Alcalá.

Rincón venía de Colombia, donde era la primera figura del toreo neogranadino. De todos es sabido que, en los toros, sin la consagración de España, de nada valen los triunfos americanos. El primer viaje de César Rincón a España lo había hecho como novillero en la temporada de 1982. Fue de la mano de Pedro Domingo, un torero antioqueño, de influencia y tendencia política, que con la firme convicción de nacionalizar la fiesta de los toros en Colombia se dedicó al sindicalismo taurino..-.

Darío Piedrahita, el nombre de pila de “Pedro Domingo”, torero de Medellín, que de novillero se anunciaba en los carteles como “El Paisa”. Nos referimos a un buen profesional, torero inteligente, con fundamentos y conocimiento de la fiesta. Gracias a Pedro Domingo fue que César Rincón incursionó como novillero en plazas de España. Oportunidad que le sirvió a Rincón para reunirse con gente bien calificada en la fiesta, hablar y escuchar con entendidos y destacados profesionales aplacando su sed taurina con el agua del toreo en la fuente de la fiesta. El torero de Medellín le ayudó al bogotano, en su formación inicial; pero más tarde sucedieron situaciones que provocaron una ruidosa ruptura entre César y Pedro Domingo.
De regreso a Colombia luego de su primera incursión en España, César Rincón tomó la alternativa en Bogotá,en la plaza de toros Santamaría el 8 de diciembre de 1982. Fue su padrino quien era y sería el torero de su admiración: Antonio Chenel “Antoñete”. El abrazo ocurrió en presencia del joven maestro alicantino José María Manzanares. Los toros fueron de Vistahermosa, ganadería propiedad de Antonio García.

No lograba Rincón ubicarse en el sitial que le aguardaba el toreo. A mitad del año 1983 viajó a México para confirmar su alternativa 31 de julio con el toro Cartujo, de Mariano Ramírez . Fue su tocayo César Pastor el padrino y el hidrocálido Ricardo Sánchez el testigo.

De anodina pudiera considerarse su fugaz paso por Insurgentes, de no haber sido que Francisco Lazo, cronista del diario Esto, que se atrevió lanzar las campanas al vuelo para anunciar que la afición de México estuvo en presencia de un buen torero sin darse cuenta.

Se ponían la cosas en orden en la vitrina de la fiesta de los toros, luego de los triunfos de Madrid. México como también Venezuela y la propia Colombia ,verían muy pronto sus plazas azotadas por el tsunami que “arrinconaba” el toreo.

Pocos recuerdan los inicios del joven torero. Su paso por la ganadería del "Moro", hijo de Nacional, la autoridad de Paco Camino que le permite los primeros lances a una vaquilla en la finca de La Caro , su presentación en Bogotá en una festejo menor, el viaje proceloso a Cali en el regazo de Gonzalo, su padre, porque no había dinero para un pasaje para el niño , los desaires de apoderados y compañeros, las incrédulas miradas al niño de baja estatura que les hacía creer en su dislate que no sería torero , su presencia en La Santamaría sin privilegios para él pero sí para Maribel Atienzar, los primeros disgustos, las satisfacciones, los desengaños, las alegrías, las orejas, los triunfos , los vitores,......eso que se olvida con la fugacidad de un segundo en esa inexorable medida del tiempo....”

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